Acapulco, Gro. 24 febrero 2026.- El inicio de la trigésimo tercera edición del Abierto Mexicano de Tenis (AMT) en Acapulco no es solo un evento deportivo; es, en esencia, una operación de Estado para validar la gobernabilidad en Guerrero. Tras los disturbios del pasado fin de semana, la Arena GNP Seguros se ha transformado en un búnker. Fuentes de la Secretaría de Marina confirmaron que el perímetro de la Zona Diamante cuenta con un despliegue de más de 1,200 elementos que realizan patrullajes por aire, mar y tierra. La estrategia es clara: evitar que la crisis del transporte público que afecta a la periferia del puerto contamine la vitrina internacional que representa el tenis.
A pesar de la opulencia en las gradas, la sombra de la realidad local es ineludible. Mientras el estadio vibra con los saques de las figuras del ATP, a pocos kilómetros, en colonias como La Venta, la movilidad sigue paralizada. Sin embargo, para el sector hotelero, el torneo representa un tanque de oxígeno vital. Se estima una derrama económica superior a los 800 millones de pesos, cifra que las autoridades estatales defienden como el motor necesario para continuar la reconstrucción económica tras los desastres climáticos y sociales recientes. El reto para el comité organizador será mantener esta “burbuja” de paz durante los siete días de competencia, bajo la mirada crítica de la prensa internacional.






