MONTERREY, NL 1 septiembre 2026.- Más de 20 años antes de la fundación de Monterrey, entre finales de 1572 y principios de 1573, estas tierras eran aún inexploradas para los europeos.
El virrey de la Nueva España (hoy México) Martín Enríquez de Almansa había encomendado al capitán Luis de Carvajal y de la Cueva buscar una ruta entre la provincia del Pánuco y las minas de Mazapil, en el actual estado de Zacatecas.
Tras llegar a Mazapil, Carvajal emprendió una ruta hacia el noreste. Su expedición cruzó la Sierra Madre Oriental por una abertura entre montañas que algunos investigadores ubican en lo que hoy se conoce como la Cuesta de los Muertos.
Ante ellos apareció un paisaje imponente: “unos llanos muy extendidos, de yerbas y arboledas muy deleitosas y de munchos ríos (…) que ponía deseo de vivir en ella”, narró Juan Lorenzo, acompañante de Carvajal.
Aquel territorio sería conocido como Valle de Extremadura.
Desde la Sierra Madre se divisaba la geografía que siglos después identificaría a Monterrey. Sobresalía el Cerro de la Silla, cuyo nombre se atribuye tradicionalmente a su semejanza con una montura ecuestre.
El historiador Samuel Temkin señala que quizá en aquella expedición figuraban dos hombres clave: Alberto del Canto y Diego de Montemayor.
La exploración abrió paso a nuevos asentamientos. A esos expedicionarios y pobladores se atribuyen nombres de la geografía regiomontana: Cerro del Topo, Sierra de las Mitras y Río Santa Catarina.
Años después, Carvajal regresó, como Gobernador del Nuevo Reino de León.
Hacia 1582, en los Ojos de Santa Lucía, estableció la Villa de San Luis Rey de Francia, antecedente de la ciudad que Diego de Montemayor fundaría definitivamente el 20 de septiembre de 1596 como Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey.
Cada vez que contemplamos nuestras montañas al regresar por la Carretera de Saltillo repetimos, de algún modo, la experiencia de aquellos exploradores ante un valle que los sorprendió por su extensión, árboles y corrientes de agua.
Es una historia iniciada hace más de 450 años y escrita sobre la misma geografía que distingue a Monterrey.







