El galán de Hollywood recibió un codiciado premio en Venecia y aprovechó los reflectores para soltar tremendo dardo contra la administración estadounidense.
El mundo del espectáculo internacional volvió a sacudirse con fuerza luego de que el eterno rompecorazones George Clooney pisara con paso firme la alfombra roja del Festival de Cine de Venecia. Delgadito, canoso y con esa sonrisa coqueta que ha enamorado a generaciones enteras, el actor desfiló del brazo de su guapa esposa, la abogada Amal Alamuddin, acaparando todas las miradas y robándose el show en el arranque del evento cinematográfico más antiguo del planeta.
Pero la verdadera bomba no estuvo en su elegante traje, sino en el micrófono, ya que al recibir el codiciado León de Oro honorífico por su trayectoria, el intérprete se soltó el pelo y repartió leña a diestra y siniestra. Lejos de los típicos discursos aburridos de agradecimiento, Clooney aprovechó los reflectores internacionales para lanzarse con todo contra la política actual de su país, dejando claro que su activismo político pesa tanto como sus películas de taquilla.
Sin pelos en la lengua, el actor soltó la palabra “kakistocracia” para referirse al gobierno de Donald Trump, asegurando enfrente de la prensa mundial que Estados Unidos se encuentra actualmente bajo el mando de las personas menos capacitadas para el cargo. La declaración inmediata desató un terremoto mediático, recordando viejos rencores entre el político y la estrella de cine, quien previamente ya había sido blanco de burlas por parte del magnate tras mudarse a tierras francesas.
A pesar de los ataques y de calificar el panorama político como un auténtico dolor de cabeza, el galán se declaró todo un optimista empedernido. Recordando épocas oscuras de su juventud y los turbulentos años sesenta marcados por la violencia y magnicidios, el actor aseguró que el país norteamericano sabrá salir del bache político una vez que pasen las próximas elecciones intermedias y presidenciales.
La farándula no tardó en dividirse entre los que aplauden su valentía para incomodar a los poderosos y los grillos que aseguran que el actor solo busca reflectores. Lo cierto es que la Mostra de Venecia arrancó con el pie derecho, combinando la alta costura, los escándalos geopolíticos y el innegable carisma de un hombre que, a sus 65 años, sigue demostrando que no le teme a ningún presidente.







