Buenos Aires, Argentina, 6 octubre 2026.- Ni el guion de la película más ambiciosa habría logrado encajar las piezas con tanta precisión. En el Estadio Monumental de River, efervescente y rendido a sus pies, Lionel Andrés Messi disputó su último encuentro en territorio argentino defendiendo la camiseta albiceleste, liderando la victoria 3-0 sobre la Selección de Benín en una noche que quedará marcada en los libros del futbol sudamericano.
El astro rosarino completó los 90 minutos de juego y rubricó una actuación como acostumbra al participar directamente en los tres tantos del equipo dirigido por Lionel Scaloni, anotando un gol de penalti y dos asistencias para cerrar con broche de oro un ciclo internacional de 208 partidos.
Muro africano y tributo en el ’10’
El choque arrancó con una propuesta seria por parte del conjunto visitante. Los dirigidos por Gernot Rohr replegaron líneas en un bloque bajo muy ordenado que dificultó las transiciones de la Scaloneta en el primer lapso. La gran atajada del arquero Marcel Dandjinou a un tiro libre directo ejecutado por Messi fue el reflejo de la resistencia africana antes del descanso.
El momento de mayor emotividad en el primer tiempo aconteció al minuto 10, cuando las acciones en el terreno de juego se detuvieron momentáneamente para dar paso a una ovación unánime de los más de 80 mil espectadores que colmaron las graderías del coloso de Núñez.
Al termino del partido en espectáculo musical en homenaje al 10 argentino del siglo XXI.






