Ciudad de México 1 septiembre 2026.- “No pasa”. La orden frenó por unos momentos, la camioneta en la que llegó la consejera jurídica de Presidencia, Luisa María Alcalde, a Palacio Nacional.
Los encargados del filtro de seguridad, previo al Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum, no reconocieron de inmediato a la funcionaria y cerraron el paso al vehículo.
Hubo preguntas, miradas y unos segundos de confusión, hasta que alguien reparó en quién iba dentro.
–¡Es la Consejera!
Entonces sí.
–Que pase, que pase, soltó, apenado, un militar.
La camioneta avanzó y entró al perímetro de Palacio Nacional.
El episodio resultó apenas una anécdota dentro de una estampa que durante décadas ha acompañado a los informes presidenciales: camionetas, vehículos blindados, escoltas, cierres de calles y políticos entrando al corazón del poder.
Sólo que esta vez, la imagen ocurrió durante un Gobierno que reivindica como uno de sus principios la austeridad heredada de Andrés Manuel López Obrador.
Por Correo Mayor, durante más de una hora, avanzaron decenas de camionetas de alta gama con Gobernadores, funcionarios federales, legisladores e invitados especiales.
Eran Suburban, Tahoe, Yukon, Explorer, Expedition y otros vehículos, muchos con vidrios polarizados y algunos acompañados por escoltas.
En septiembre de 2014, durante el Segundo Informe de Enrique Peña Nieto, camionetas, automóviles blindados y vehículos de los invitados ocuparon la propia plancha del Zócalo. La plaza pública terminó convertida en estacionamiento.
El Estado Mayor Presidencial había cerrado calles y colocado retenes para controlar el acceso al primer cuadro.
Los vehículos con tarjetón ingresaron hasta las inmediaciones de Palacio Nacional, pero los espacios disponibles fueron insuficientes y terminaron sobre la Plaza de la Constitución.
La imagen provocó tal polémica que la Presidencia de Peña Nieto tuvo que disculparse públicamente y prometer que aquello no volvería a ocurrir.
Tres años después, para el Quinto Informe del priista, la mecánica cambio parcialmente: funcionarios llegaron incluso en autobuses, aunque sobre el Circuito del Zócalo volvieron a estacionarse camionetas que transportaron a empresarios, artistas y representantes de la sociedad civil.
Entonces llegó la austeridad.
Andrés Manuel López Obrador hizo precisamente de esas escenas uno de los símbolos del viejo régimen que prometía desmontar.
Apenas 19 días después de asumir la Presidencia, el tabasqueño habló del parque vehicular que había dejado el desaparecido Estado Mayor Presidencial.
Había tantas Suburban blindadas, aseguró, que podían haberse exhibido juntas en la principal plaza pública del País.
“Era como para ponerlas aquí, en el Zócalo, todas las camionetas que tenía el Estado Mayor Presidencial, o sea, todo un exceso”, dijo el 20 de diciembre de 2018.
“Entonces, ya eso se termina”.
La reducción de vehículos oficiales, la desaparición del Estado Mayor Presidencial, la venta de camionetas blindadas y hasta el uso de un Volkswagen Jetta por parte del propio Presidente se convirtieron en símbolos de la nueva Administración.
En junio de 2019 presumió que en la Ciudad de México se trasladaba en Jetta y reservaba las camionetas para recorridos carreteros.
“Había como 50 camionetas, unas ‘machuchonas’ así, blindadas, que me daría pena subirme a una camioneta de esas”, expresó.
Las “machuchonas”, sin embargo, nunca desaparecieron completamente del paisaje gubernamental.
Ya en 2020, tras amenazas contra funcionarios y el atentado contra Omar García Harfuch, entonces jefe de la Policía capitalina, integrantes del gabinete reforzaron su seguridad.
Las Suburban blindadas, escoltas y hombres con auriculares volvieron a formar parte de la estampa cotidiana en Corregidora durante las reuniones de seguridad en Palacio Nacional.
También aparecieron en actos del propio López Obrador.
La seguridad terminó imponiendo excepciones a la austeridad.
Con Claudia Sheinbaum, el Informe de Gobierno mantuvo el escenario de Palacio Nacional que consolidó su antecesor.
En septiembre de 2025, durante su Primer Informe, alrededor de 300 invitados acudieron al recinto y afuera volvieron a observarse camionetas de lujo, vehículos blindados, escoltas, vallas y cierres de calles.
Ayer, más de 300 invitados acudieron al Segundo Informe: Gobernadores, legisladores, ministros, empresarios, dirigentes sindicales, funcionarios y representantes de distintos sectores.
Algunos caminaron. Los nueve Ministros de la Suprema Corte salieron juntos de la sede del máximo tribunal y cruzaron a pie hacia Palacio Nacional.
Otros llegaron sobre cuatro ruedas. Las camionetas avanzaron por Correo Mayor, una detrás de otra.
“Si son morenistas den la cara”, les gritaron ciudadanos.







